Evelin Subirats
Me llamaban “risitas”.
De pequeña siempre reía, sobretodo cuando las cosas se ponían difíciles. Ese positivismo me acompañó en mi adolescencia y me ayudó a superar un cáncer de tiroides.
Como buena sagitario, alegre, positiva, juguetona, optimista… me dí cuenta que reía para escapar, para no sentir, para quitar hierro al asunto. Y empecé a entender que la risa no es solo una máscara sinó que es mi mejor medicina, mi herramienta consciente de liberación y no la excusa para tapar lo que duele.
Hoy sigo creciendo, sigo aprendiendo, incluso atravesando procesos complicados de salud. Sé por experiencia que cuando río menos, mi cuerpo se altera más. Por eso la risa ya no es un lujo, sino un ritual de cuidado y equilibrio.
Soy Evelin Subirats, no vengo como gurú, ni con recetas vacías. Camino a tu lado como activadora de alegría: alguien que conoce la fuerza de la risa porque la ha vivido en carne propia.